Jesucristo, Buen Pastor, manifestación plena del Amor de Dios.
Los jóvenes son el presente y futuro de nuestra sociedad y juegan un papel clave y transcendental en la Iglesia, hay una relación intrínseca con dependencia mutua.
Los jóvenes necesitan a la Iglesia como la Iglesia necesita a los jóvenes. Esta relación se hace vital y fundamental, cuando la Iglesia cumple el papel de llevar al joven a los conocimientos de Jesucristo Buen Pastor: Dios, hecho hombre y fuente de la felicidad como la respuesta a las más profundas preocupaciones y anhelos de los jóvenes, mientras los jóvenes descubren con alegría y entusiasmo, esperanza y amor la figura y el mensaje de Jesús Buen Pastor.
Son los jóvenes que dan a la Iglesia sentido y nueva vida, así mismo, son ellos y ellas, los que transmiten el entusiasmo de su descubrimiento a las nuevas generaciones. En este sentido, ellos mismos son la Iglesia profesando el Amor de Dios.

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